Escritos, 2014
Una mujer hermosa, que tiene luz en sus ojos.
Ella me acogió nueve meses en su vientre.
Esperaba mi llegada tan ansiosa porque yo era su primera hija.
Gracias a su sacrificio, hoy estoy aquí.
Ella desde que me tuvo en su ser, me amó.
Aunque ella tenía 14 primaveras cuando nací.
No le importó renunciar a su juventud.
Se embarcó a la nueva aventura, la MATERNIDAD.
Desde ese día hasta ahora, ha sido una gran madre.
Ella me ha enseñado a compartir y amar.
La amo mucho porque es mi mejor amiga.
Ella es la persona que confía tanto en mí.
Ella, mi mamá, mi persona más importante en el mundo.
Deseo que nunca me falte.
No quiero perderte, pero si un día te vas.
Te veré en la ETERNIDAD.